El gobierno le subió el octanaje a la hiperinflación

“Incrementar los impuestos en medio de una pérdida sostenida y estructural de la economía, es como quitarle sangre a un cuerpo débil y enfermo”

Eliminando todas las distracciones y elementos ficticios que se dijeron cuando se anunciaron las medidas económicas, y obviando del análisis el tema de la reconversión monetaria, lo que queda son varios ajustes de precios que generaran inmediatamente otros ajustes en la economía real, cuyo resultado será que en un plazo muy breve tendremos una situación peor a la de hoy.

Empecemos por prescindir de ese pote de humo llamado Petro (Criptomoneda imaginaria con la cual el gobierno no puede pagar ni un kilo de lenteja en el extranjero), utilizado esencialmente para esconder y confundir la draconiana realidad de los ajustes, pasamos a describir las principales medidas; en primer lugar una devaluación más del Bolívar, que pasó tomando como referencia aproximada el valor del dólar Dicon de Bs 230.000,oo por dólar, a Bs 6.000.000,00, (BsS 60,oo) por dólar, similar a los $ 65,oo que vale hoy la cesta de petróleo venezolana en el mercado internacional, y muy parecido al promedio del dólar paralelo según los principales portales del día jueves. La segunda medida es; incrementar los impuestos, tanto porcentualmente, como en tiempo de cancelación. El IVA pasa de 12% a 16%. Tercera medida; incremento del salario mínimo que pasa de Bs 5 millones a Bs 180.000.000,oo. Cuarta medida; subsidiar por 6 meses el pago de ese incremento a la pequeña y mediana empresa.

Resultados inmediatos: con la devaluación del dólar oficial e incremento del salario mínimo a ese nivel se disparará el dólar paralelo, que seguramente superará los Bs 50 millones por dólar en un plazo muy breve. Comerciantes, empresarios y ciudadanos en general tendrán que protegerse con monedas extranjeras desesperadamente para atenuar en lo posible su debilitamiento patrimonial y asegurar su capacidad de reposición de inventarios, ya que, las mismas les generaran pérdidas cuantiosas, más las incidencias del salario mínimo en las prestaciones sociales y utilidades que deberán pagar en noviembre a pesar de vender casi todo el año a unos costos laborales muy inferiores. La referencia con el precio del barril de petróleo venezolano es otra ficción al no tomar en cuenta la cantidad de barriles producidos, costos de producción, niveles de deuda y morosidad, el monto de las reservas internacionales operativas y las capacidades de exportaciones no petroleras. Todas las variables anteriores en franco deterioro.

Incrementar los impuestos en medio de una pérdida sostenida y estructural de la economía, es como quitarle sangre a un cuerpo débil y enfermo. Paradójicamente el gobierno exoneró de impuestos a las transnacionales del petróleo y la minería. Cuando un país está en recesión la receta es, disminuir los impuestos e incrementar los estímulos para la inversión, estos hacen todo lo contrario.

En Venezuela la gente ya aprendió que incrementos salariales vía decreto sólo elevan la inflación y en un corto tiempo terminamos peor, es exactamente lo que va pasar con el aumento señalado. Si hoy medio cartón de huevo cuesta Bs 5 millones, en poco tiempo costará Bs 200 millones, y si el gobierno no permite ese incremento, sencillamente no habrá huevo, imperará la escases nuevamente. Lo grave es que muchos comercios y empresas cerraran sus puertas, aumentará el desempleo y terminaremos siendo más pobres. El gobierno prometió asumir el aumento salarial en las nóminas de los establecimientos privados. Ante esto debemos preguntarnos ¿Si trabajadores de todo el país, incluidas las aguerridas enfermeras, protestaban por aumento salarial y el gobierno les decía que no había dinero, de dónde van a sacar los bolívares para pagar a los trabajadores del sector privado? La solución para el gobierno seguirá siendo la misma; generar más bolívares sin respaldo vía Banco Central, la devaluación a través de Pdvsa y las ofertas “públicas” de dólares oficiales (todos potenciando la hiperinflación). Vale resaltar, que seguramente será utilizado dicho subsidio como mecanismo de chantaje político, para intentar doblegar a empresarios y trabajadores. Siempre habrá excusas para no pagárselo a las mayorías. En resumen; el gobierno le subió el octanaje a la hiperinflación, el desempleo, la escasez, el precio del dólar paralelo (depreciación del bolívar) y deterioro de los servicios públicos.

Pero si lo anterior no es suficiente recordemos que el paquetazo no termina aquí, la otra medida pendiente es el de la gasolina, no lanzado “por ahora”, gracias a la ineptitud del gobierno; obviamente las estaciones de gasolina no tenían como cobrarlo, ni el ciudadano como pagarlo, tienen primero que colocar puntos de ventas suficientes en todas las gasolineras del país, y créanme, el incremento será muy fuerte para el venezolano, pero no tendrá niveles internacionales y mucho menos parecido al precio del combustible en Colombia. Cada vez más personas seguirán parando sus vehículos porque ya no pueden pagar los precios a dólar paralelo de los lubricantes, repuestos y neumáticos, ahora se sumará a uno bolsillos muy deteriorados, el mayor costo de la gasolina. Lo peor; seguirá el contrabando de combustible, la corrupción e ineficiencia en PDVSA.

Se mantiene el oscuro y corrupto control de cambio, las empresas expropiadas, las del estado siguen en las mismas manos de Psuvistas civiles y militares ineficientes (todas quebradas), la ausencia de estado de derecho, cero transparencia en la administración pública, cero financiamiento externo, incremento de demandas internacionales por no pago de la deuda externa, en otras palabras, no hay ningún cambio estructural. Se mantiene el mismo modelo que arruinó al país.

Analizadas las consecuencias obvias de las medidas, estoy persuadido que dentro de la élite que nos desgobierna saben que esto va a suceder, entonces ¿Por qué aplicarlas? Unos dicen que es para aumentar el control político sobre el pueblo, gobernar sobre las ruinas del país, sacar a empresarios incómodos y clase media contestaría, entre otras razones, pero la salida de más profesionales perjudica al sector privado y estatal productivo aún más, el cierre de empresas aumenta el desempleo, y las dádivas gubernamentales también disminuirán, esos argumentos no me parecen consistentes. Sin duda, también se potencia el descontento y con ello la conflictividad en los sectores poblacionales tradicionalmente chavistas. Ya sabemos que la inestabilidad y protesta social afectan negativamente lo económico. Seguramente el gobierno seguirá utilizando la represión, la violación de la Constitución y los DDHH para sostenerse en el poder, pero hasta dónde les será suficiente. La respuesta en mi criterio es más sencilla; están aparentando que toman medidas positivas, que siguen a la ofensiva política, colocar la agenda política donde les hace menos daño, cuando en el fondo es más de los mismo, no pueden cambiar debido a que son prisioneros de un modelo autoritario y corrupto, transgresor de la ley, por lo cual, lo único que pueden hacer es actuar o fingir permanentemente que son fuertes, con el propósito de ganar tiempo y mantener lo más cohesionada posible a sus fuerzas de sustentabilidad, esperando quizás un milagro en los precios del petróleo. Sin vacilación puede haber también para explicar este absurdo, mucho de ignorancia y dogmatismo o sencillamente es una suma de todo lo anterior. Ahora los niveles de hambre y padecimientos consecuencias de la crisis no tienen precedente. La élite en el poder nunca había enfrentado una situación semejante, que incluye a más de 200 oficiales de primera línea presos- según el gobierno por conspiración – es decir, descontento, el cual ya es masivo en el sector militar y el chavismo.

Pero ahora, abordando lo que nos compete hacer como venezolanos deseosos de una nación de progreso, debemos reafirmar que las condiciones objetivas para generar una fuerza social y política en nuestro país para detener este desastre, son visibles, reales, muy palpables. Sólo se necesita que trabajadores, empresarios, estudiantes, universidades, iglesia, partidos políticos, pueblo en general; de forma organizada, coherente, planificada, UNITARIA , salgamos decididos a rescatar nuestra usurpada soberanía ciudadana, bajo las diferentes formas democráticas y pacíficas de protesta, para lograr elecciones libres y así escoger un nuevo gobierno.

Economista José Simón Calzadilla P

Diputado de la Comisión de Finanza de la AN

Secretario General del Movimiento Progresista de Venezuela (MPV)

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